Yo no soy yo, soy el otro

La posmodernidad ha implicado grandes transformaciones en la concepción de la identidad humana debido al influjo de los avances tecnológicos, del peso de los medios de comunicación, a las condiciones de existencia en el capitalismo tardío o a las presiones impuestas por nuevas maneras de pensar la sociedad y la cultura respecto a los individuos. Ese cambio ha quedado reflejado en el cine, arte popular, especialmente en el género fantástico, normalmente el más atento a detectar y utilizar estas dinámicas colectivas. De esta manera ciborgs, robots, seres virtuales, dobles siniestros o híbridos monstruosos se han empadronado en las ficciones contemporáneas, vecinos nunca antes vistos y que han obligado a ampliar el censo de lo considerado humano, o cuanto menos de lo existente.

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